Paraíso en peligro

TOMAR LA PANAMERICANA SUR HASTA EL KM. 71, PARA LUEGO AGARRAR EL DESVÍO EN DIRECCIÓN AL MAR.


A diferencia de lo que muchos se imaginan, los días de entrenamiento no comenzaban en el agua sino en la arena. El preparador físico Renato Quezada convertía la playa en algo parecido a un salón de juegos plagado de conos, pelotas, ligas y más. Los chicos sudaban la gota gorda mientras corrían, hacían abdominales, saltos, estiramientos, piques y otros ejercicios. "El trabajo ha sido muy duro físicamente. Algunos de los chicos nunca han hecho una rutina de entrenamiento tan fuerte previa a correr tabla, pero todos han evolucionado de una manera tremenda", dice Aramburú. Ya supercalientes, los tablistas entraban al mar para practicar lo que mejor saben hacer: surfear. Desde la arena, eran grabados para poner en práctica el sistema de entrenamiento de videoanálisis.

"Es buenazo correr y que te filmen, porque sales del agua, ves lo que estás haciendo, te corrigen y luego te vuelves a meter al mar. Es mucho más fácil entender las indicaciones cuando ves, en el video, lo que estás haciendo", confiesa Lucca Saldívar, campeón nacional Sub-14.

En el aire
Por las tardes, sin embargo, llegaba una de las actividades preferidas por todos: el saltarín. Pero, no se confunda, los chicos no rebotaban en la cama elástica solo por diversión. Amarrados por los pies a una tabla de skate

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